El pasado jueves 22 de marzo, la productora IDEM 4, en la que estoy trabajando actualmente, estrenó el largometraje documental Al final del túnel – Bakerantza del director Eterio Ortega.

Producido por Alberto Rojo y basado en una idea original de Elías Querejeta, Al final del túnel – Bakerantza es un largometraje documental sobre el final de la violencia de ETA, en un momento clave para el futuro. De la mano de varios personajes cuyas vidas han girado o giran aún en torno a las consecuencias del “conflicto vasco”, Eterio Ortega explora en las raíces del nacionalismo y presenta un conjunto de experiencias, sentimientos y actitudes que permiten vislumbrar el final del sufrimiento y la esperanza de paz, libertad y reconciliación.

Lo más impactante es escuchar al preso etarra Kepa Pikabea (en la imagen de arriba) condenado a 28 años de carcel, renegar de la lucha armada y lamentarse por haber antepuesto «la libertad de mi pueblo a la dignidad humana». Es la primera vez en este país que alguien confiesa delante de una cámara  que ha matado un hombre y que se arrepiente de ello.

Por otra parte, el testimonio de Cristina Sagarzazu, viuda del ertzaina Montxo Doral, asesinado por ETA en 1996, es emocionante cuando relata cómo se sintió el día después del asesinato de su marido y veía que la gente salía a la calle y hacía sus compras como si nada pasara.

Es el tercer largometraje del director sobre este tema, tras Asesinato en febrero (2001) y Perseguidos (2004), todos ellos fruto de su colaboración con Elías Querejeta.

Al final del túnel – Bakerantza se puede ver actualmente en los cines MULTIS de Bilbao, los TRUEBA de Donostia y los GURIDI de Vitoria.

Tras los ciclos dedicados a Joseph Losey y Fritz Lang, la Zinemateka de AlhóndigaBilbao programará la segunda parte de la retrospectiva dedicada a John Ford (1894-1973) a partir de la semana que viene.

Podremos ver obras maestras incontestables como El hombre que mató a Liberty Valance (1962), Dos cabalgan juntos (1961) o Centauros del desierto (1956), pero también pequeñas joyas como La taberna del irlandés (1963), situada en Hawai y protagonizada por un John Wayne crepuscular. Salvando las distancias de tiempo y de temática, cuando ví hace poco la nominada a los Oscars Los Descendientes (Alexander Payne, 2011), me acordé de esta entrañable comedia de John Ford, que había visto tantas veces, de aquella pegadiza música hawaiana:

La Zinemateka ofrecerá un programa semanal con dos películas, los miércoles y jueves con dos horarios: a las 18.00 y 20.00 h. El precio de la entrada será de 3,9 euros y 3 con la tarjeta Hó. Las proyecciones tendrán lugar en los cines Golem Alhóndiga. El miércoles 29 de febrero arranca con Tres Padrinos (1948) y Caravana de paz (1950).

Hay una secuencia en la película The Commitments (Alan Parker, 1991) en la que el protagonista Jimmy Rabbit, acompañado por el bajista y el guitarrista de la banda de soul que están formando, se encuentran en una boda viendo como el futuro cantante del grupo, Deckland, hace un playback completamente ebrio. Antes de que este se caiga de culo del escenario al suelo, Jimmy suelta algo así como “este tío está haciendo algo parecido a la música”.

El pasado jueves 16 de Febrero, estuve viendo a la cantante y compositora vasco-irlandesa Mery May (cuyo nombre es María Fagan) en el Kafe Antzokia. Acompañada por la nueva banda que acaba de montar en la ciudad francesa de Bordeaux, The bang Band (que la forman dos buenos músicos franceses, Franck Lapuyade a la batería y cajón, y Cedric Menesguen a la guitarra), precedió a un grupo de rock acelerado: los Governors.

A pesar de sus 22 años, Mery May tiene tablas: sabe tocar muy bien la guitarra y cantar tampoco lo hace nada mal. Aunque no esconda sus más variadas influencias: Beatles, U2, The Cramberries, Four Non Blondes o Neil Young, el mejor argumento de su estilo son sus propios temas. Destacan sobre todo: Free like an eagle y Oh Lord.

En el Kafe Antzokia, recuerdo haber visto a Rickie Lee Jones a finales del 2009 (en el que más de uno se hizo caquitas con Bonfires in Hell) o a Aiora Renteria de Zea Mays en el reciente Mikro Film Festival dar un concierto inolvidable. Dos grandes voces femeninas sin duda. No estoy diciendo que Mery May esté a su nivel pero, como ocurre con aquellas dos, cuando la joven de Mondragón interpreta un tema, uno piensa que está haciendo algo parecido al rock.

Por segundo año consecutivo, he tenido el honor de participar como Jurado del Premio al Mejor Guión en el Festival Internacional Zinegoak, de Cine y Artes Escénicas Gay-Lesbo-Trans de Bilbao, que ha tenido lugar del 6 al 12 de febrero. El premio principal del Jurado de la Asociación de Guionistas recayó en la británica Weekend de Andrew Haigh (el guión fue obra del mismo director) por “contar como nunca una historia de siempre”, según leyó Asier Guerricaechebarria al entregar el Premio (el otro miembro del Jurado fue el bueno de José Manuel González Oliveira). También decidimos hacer una mención especial a la experimentada guionista Paula Milne por su guión de The Night Watch (de Richard Laxton) por “la originalidad de su estructura”.

Weekend es la historia de un reencuentro que parece que no va a ninguna parte pero que tendrá consecuencias para su protagonista, Russell. Este personaje fue interpretado por Tom Cullen (en la foto de arriba, que se llevó también el Premio al Mejor Actor, otorgado por la Unión de Actores Vascos) y cuyo nombre, Tom Cullen, dio lugar a una broma que no sería muy elegante contarla aquí. 

El jurado internacional decidió dar su Premio al largometraje chileno Mi último round, de Julio Jorquera, una de las películas que más nos habían gustado a nosotros también. Por otro lado, el documental Mi sexualidad es una creación artística, de Lucía Egaña, otorgado por el Àrea de Igualdad del Ayuntamiento de Bilbao, y el corto Tsuyako, de Mitsuyo Miyazaki, otorgado por la escuela de cine Kinema, fueron premiados también en Zinegoak.

El premio a la mejor actriz, concedido por la Unión de Actores Vascos, fue para Francesca Inaudi, por la coproducción italo-argentina La llamada, de Stefano Pasetto. Este año, Zinegoak entregó un premio honorífico al cineasta catalán Agustí Villaronga, director de Pa negre, El Mar y alguna más que no he visto.

Por último, tengo que decir que el nivel de este año, de los 11 largometrajes a competición ha sido superior al del año pasado, espero que mantenga esta misma progresión para el año que viene en que el Zinegoak cumple su décimo aniversario ya que, junto a los festivales Fant y Zinebi, representan los tres principales festivales internacionales de Cine en Bilbao.

Cuando estábamos trabajando en la película La Conspiración de Pedro Olea (que se estrenó el pasado martes en el programa “La noche de…”)Xanti Salvador, jefe de sonido, aprovechando uno de los descansos del rodaje, me enseñó el cortometraje de Gotzon Aurrekoetxea: (d)efecto.

Habiendo leído el guión y ayudado en el casting, tenía mucha curiosidad de ver cómo quedó aquella primera película de Gotzon. Y teniendo en cuenta lo difícil que es rodar con niños y adolescentes, creo que el director se defendió bastante bien y quedó una película atmosférica, quizá un tanto extraña pero igualmente interesante. También me gustó mucho la fotografía en blanco y negro de Alex Arana y pensé en enviarle un email para decírselo, pero al final con la vorágine del rodaje se me olvidó hacerlo.

Al día siguiente, el 7 de julio, mi hermana Maite me llamó para decirme que Alex había muerto en accidente de moto cerca de Andrakas, en Maruri. Como no suelo creer en las coincidencias, me impactó mucho haber pensado en él justo un día antes. Como una señal o algo así.

Desde que tengo uso de razón hasta los 12-13 años mi mejor amigo fue Alex Arana, estábamos todo el día juntos. Después cada uno siguió su propio camino. Eso sí, siempre que nos cruzábamos, nos saludábamos sin excepción. Aprecio mucho esa amistad entre dos personas que, aunque en 20 años no se hayan dirigido la palabra (por la razón que sea), se guarda un cariño, un respeto mutuo.

Después de mucho tiempo sin coincidir, Álex y yo volvimos a hacerlo para el corto (d)efecto, y aunque al final no pudiera ayudarles más (puesto que me embarqué en la producción de Un mundo casi perfecto), me alegra mucho haber compartido aquel último momento con él.

Sin entrar en dramatismos y en recuerdo de Álex (creo que soy el único que le llamaba por su nombre en Plencia y Górliz, donde todo el mundo le conocía por el mote de Mikro), sus mejores amigos David González  y el propio Gotzon, y su primo-hermano Juantxu Etxebarria decidieron montar un festival de cortos sobre cine negro en Plencia. Con el fin de poder montarlo dignamente y recaudar fondos, David se puso en contacto con Gotzon Uribe del Kafe Antzokia y organizaron un concierto benéfico el pasado 28 de enero, en el que las bandas Cobra y Zea Mays dieron un gran recital que fue intercalado por performances en torno a la temática del género negro, incluída una actuación muy sensual a lo Jessica Rabbit.

El Mikrofilm Short Festival (que también incluye un concurso de fotografía en blanco y negro) tendrá lugar al aire libre, en la Plaza de la Iglesia de Plencia el próximo 6 y 7 de julio. En sesiones de noche, como en los viejos tiempos, cuando íbamos a ver películas de Bud Spencer

En este blog, he hablado varias veces de Alex de la Iglesia. Alex es uno de mis directores favoritos y un ejemplo a seguir para los que venimos detrás tratando de encontrar un sitio en este difícil mundo del cine.

No me canso de ver El día de la bestia o Crimen ferpecto y por culpa de, o gracias a, 800 balas, Asier Guerricaechebarria y yo decidimos irnos a vivir a París, a buscarnos la vida haciendo cortos.

Recordemos 800 balas: un grupo de locos comandados por Julián Torralba (Sancho Gracia), dispuestos a llegar hasta el final de sus sueños. Cuando el personaje del enterrador interpretado por Luciano Federico le dice a Julián que se queda con él hasta donde lleguen, argumentando que siempre ha llegado tarde a todos los sitios y que no se quería perder aquello, pensé en todo el tiempo que había perdido yo mismo pensando en hacer muchas cosas que luego no hice.

También fue importante la pletórica celebración de mi cumpleaños en el bar bullitt, cuando el bueno de Asier y yo prometimos marcharnos a París en cuanto pudiésemos. Parecía una promesa de barra de bar que abandonas al día siguiente, pero mantuvimos la palabra. Además en mi caso ayudó mucho que empezara a salir con Linda, mi novia francesa, a la que había conocido en Bilbao cuando ella estaba de estudiante del programa Erasmus. No fue una coincidencia, puesto que Asier y yo conocimos muchos estudiantes erasmus los jueves en el Dubliners, y era la época de la película L’Auberge espagnole (de Cédric Klapisch, que aquí se llamó Una casa de locos).

En definitiva, salir de casa, marchar fuera, en este caso a París (Pa-guí como escribe Fermín Etxegoien) fue nuestra “chispa de la vida”.

Tuvimos mucha suerte en la capital francesa. A través de varios amigos contactamos con gente que salía de la escuela La Femis, y con un buen guión escrito por Asier para que fuera inicialmente rodado en el parque de los patos de Bilbao, pero que adaptamos al parque Buttes-Chaumont de París, hicimos Echec et mat. No entendíamos nada o casi nada de lo que decían nuestros nuevos amigos franceses porque por aquel entonces no sabíamos ni pronunciar bien la calle donde vivíamos. Después mejoramos bastante y hemos seguido manteniendo relación con aquellos que colaboraron en aquel primer corto, sobre todo con uno de los directores con más talento con los que nos hemos cruzado: Guilhem Amesland.

Asier decidió volver a Bilbao en Mayo del 2005 y yo me decidí a estudiar Producción y Distribución Europea en La Femis. Y justo por aquella época Alex de la Iglesia presentaba en Francia Un crime farpait, y en el prestreno tuve la oportunidad de darle la chapa como se puede ver en la foto. En la misma, aparezco junto a él con la mítica pajita azúl-láser…

El sábado fui a ver La chispa de la vida a los cines Golem. Me alegra que, aunque la película no sea ninguna obra maestra, ni José Mota esté tan espléndido como algunos dicen (sinceramente, no me lo parece), al menos Alex sigue teniendo esa mala hostia tan suya. Espero y deseo que la película funcione en taquilla y también espero que siga haciendo muchas películas. Seguiremos yendo a verlas.

Organizado por la productora de arte Consonni, AlhóndigaBilbao presenta el seminario “Artists Killed Media Stars“, desde hoy 12 de enero hasta el 14 sábado. Su temática es de lo más estimulante: se abordarán las complejas y cambiantes relaciones entre la televisión, el cine, el vídeo y el arte. No sé si serán complejas estas relaciones, pero desde luego que sí son cambiantes y mucho, y más con la que está cayendo.

Lo más destacado de “Artists Killed Media Stars” es ElectroClass, una película dirigida por la artista María Ruido y producida también por Consonni, que toma el archivo de ETB como material de base. Se trata de una reflexión sobre la disolución del concepto de clase trabajadora tradicional y sobre la radical transformación de la ciudad de Bilbao en las tres últimas décadas. Tuvimos la oportunidad de ver parte de este trabajo en primicia en el pasado Zinebi, y se pudo apreciar que el proyecto ElectroClass tiene el poder de trasladarnos en el tiempo, gracias al poder magnético que tienen esas imágenes aéreas de los Altos Hornos o de los disturbios por el cierre de Euskalduna (como en la imagen de aquí abajo).

Durante el seminario, habrá conferencias y mesas redondas sobre el pasado y presente de la televisión y su relación con el arte, por parte de ponentes como la propia María Ruido, Martha Rosler, Jeanne Van Heeswijk, Fito Rodríguez, Ingrid Guardiola, Angel Quintana, Patrick Watkins, Félix Pérez-Hita o María Mur Dean.

Y por último, también habrá proyecciones. En la sala Bastida, se proyectará el largometraje documental La commune (de Paris, 1871) de Peter Watkins que será presentado por su hijo, Patrick. Watkins es un maestro del docu ficción o del docudrama como así lo llaman en el mundo anglosajón y un visionario sobre el impacto y la influencia de los mass media en nuestros días. Obras como Culloden (1964) y, sobre todo, Punishment Park (de 1971 y en la imagen de abajo, en la que una decena de hippies son enjuiciados y condenados a un campo de castigo… y de algo más) es de lo mejor del cine documental moderno.  

Para quien no haya visto ninguno de los documentales de Watkins, La Commune puede resultarles un poco duro para ir abriendo boca. Rodada en estudio y en blanco y negro, se trata de más de 3 horas (originalmente, duraba 5 h y 45 minutos) del relato de la revuelta de los ciudadanos franceses y los acontecimientos que vinieron después. A modo de reportaje televisivo, un equipo de TV (Sí, sí de televisión… ¡Y en 1871!) se sumerge en un grupo de revolucionarios del barrio obrero de Belleville, lugar donde se sitúa la génesis del movimiento comunista. Aunque puede hacerse demasiado largo, poder ver esta película hoy en día, tiene su aquel. Sobre todo, con la revuelta de los indignados latente aún en nuestras calles. Aquí está la declaración de Watkins a raíz de la nueva edición que se hizo de La Commune en el 2004.

Las inscripciones pueden hacerse a través de la web de Consonni (www.consonni.org) hasta completar aforo, y tienen un precio de 5 euros la tarde del jueves, 15 euros la jornada completa del viernes (incluida la comida con ponentes y asistentes), y 5 euros la sesión del sábado por la tarde. Asimismo, existe la posibilidad de adquirir el bono para todas las sesiones, con un coste de 20 euros.

Al lado de la AlhóndigaBilbao, el autodenominado centro de la cultura urbana de esta ciudad, se encuentra la tienda de ropa y galería de arte Belaza Gallery, que por iniciativa privada organiza, desde hace algunos años, eventos como la exposición ‘Strange Wonders’ de Savage Girl (que es el alter ego de la artista Ángela Alonso).

El otro día asistí acompañado por los amigos y guionistas Javier Echániz y Asier Guerricaechebarría a la inauguración de esta exposición: Strange Wonders (Maravillosos Extraños) que hace referencia a la cultura freak, fuente de inspiración de la artista bilbaína (que ya presentó en el 2010, en esta galería de la plaza Arrikibar, su exposición individual “Pur(t)a Vida”).

Se trata, como se puede ver en las fotos, de creaciones gráficas de hermafroditas (mitad hombre, mitad mujer), de seres extravagantes como el niño con cara de perro, de raros, de diferentes; lo que hemos popularizado con el nombre de frikis.

Aquí les dejo el vídeo de la preparación del evento realizado por Jone Novo , que en mi opinión está muy bien:


 
El evento, organizado entre otros, por el también guionista Arkaitz Villar, fue amenizado por el músico donostiarra BO (Haritz Elizegi,  que arrancó con el tema After Hours de Maureen Tucker, batería de la banda neoyorkina The Velvet Underground y hoy militante del ultraconservador partido Tea Party…).

Antes se proyectaron 3 minutos de imágenes del gran cásico de Todd Browning, Freaks (1932), de El hombre elefante (de David Lynch, 1980… “mi-mi nombre es Jo-John Merryck y y soy un ser hu-humano”) y de una película en la que salía Douglas Fairbanks que no supimos cuál era.

Este pasado viernes, la Asociación de Guionistas Vascos (en colaboración con el Festival de Cortos y Documentales Zinebi) organizó la tradicional comida de Hermandad en el restaurante del Teatro Campos Elíseos. Tal y como pasó en el 2010 con Olga Salvador (guionista de Doctor Mateo), John Sayles (que vino a presentarnos Honeydripper), Rubén Ontiveros (creador de Qué vida más triste) y Thomas Bidegain (autor de la nominada al Oscar, Un profeta), este año, el joven cineasta sevillano, Miguel Ángel Vivas vino a presentar su película Secuestrados (2011), una aterradora crónica sobre el violento secuestro a una familia que protagonizan Fernando Cayo y Manuela Vellés.

Rodada en 12 planos secuencia, la cinta fue una de las sensaciones del pasado Festival de Austin (Texas), festival en el que hacen mucho caso a los directores de cine de género españoles: como el propio Vivas o Nacho Vigalondo. Ahora mismo, Miguel Ángel Vivas se encuentra preparando su tercer largometraje (tras su ópera prima Reflejos (2002)).

Estoy orgulloso de que a pesar de la lluvia, viniera tanta gente a la proyección y al posterior debate con el director en la Sala Cúpula del teatro Campos. Fue emocionante comprobar que sobre todo hubo mucha gente joven. Hay quien piensa que los jóvenes de hoy en día, solo se descargan vídeos en su teléfono móvil y que pasan de ir al cine. Es muy común oír estas cosas de gente que nunca va al cine, por otro lado. 

Pero en el caso del viernes pasado, nada más lejos de la realidad, ya que el debate al que asistimos después de ver Secuestrados, que contó con la conducción de Luis Eguiraun del Zinebi y Javier Echániz (presidente de la Asociación de Guionistas Vascos), fue un momento divertido y entrañable en el que Vivas habló sin cortapisas de cómo sacar adelante un proyecto tan difícil, que no deja indiferente a nadie.

Además, la ocasión congregó a otra gente de la industria del cine como el crítico de cine de El Correo, Josu Eguren, el director de cine bilbaíno Haritz Zubillaga (que presentará el próximo viernes su obra She’s lost control, un corto que seguro dará que hablar), el productor Eduardo Carneros, la documentalista y guionista Itxaso del Castillo, el guionista Egoitz Moreno (autor de La casa del lago, también presente en esta inminente nueva edición del Zinebi), el ayudante de producción Mikel Alonso, la humorista Lourdes Mendia, gente de la escuela de cine de Bilbao Kinema (en la imagen de arriba haciendo una pregunta), gente del Zinebi (todas las fotografías pertenecen al fotógrafo oficial del Certamen), gente de la asociación de actores, del departamento de guión de la escuela Ánima de Santutxu, etc. 

(En la imagen de aquí arriba, de izquierda a derecha, Luis Eguiraun, Javier Echániz, Miguel Ángel Vivas y el autor de este blog).

En definitiva, lo que promueven estos encuentros de la Asociación de Guionistas es que se reúnan gentes de diversos gremios que puedan además de mostrar sus obras y compartir experiencias, conocer a los demás y discutir animadamente sobre el oficio de contar historias. Al final todos somos muy parecidos.

Y que sigan existiendo este tipo de acontecimientos y que además tengan éxito y venga gente de renombre, es un milagro para los tiempos que corren.

Ente abucheos y malas críticas, el Jurado oficial del último Festival Internacional de Cine de San Sebastián otorgó la Concha de Oro al director Isaki Lacuesta por su película Los pasos dobles. Aunque no haya visto aún la película premiada, me alegró mucho que el Jurado (presidido por la actriz norteamericana Frances McDormand y compuesto, entre otros, por el director bilbaíno Alex de la Iglesia o por el guionista mexicano Guillermo Arriaga) decidiera apostar por la propuesta radical del autor catalán y concediera el primer premio del festival a una película española después de 10 años (cuando se la llevó Los lunes al sol de Fernando León de Aranoa).

Cuando una película francesa se alza con la Palma de Oro en el Festival de Cannes, nadie se lleva las manos a la cabeza  y ya va siendo hora de que empecemos a imitar a los franceses en el cuidado de su cine y de su cultura.

Recuerdo el segundo largometraje de Lacuesta, una película documental entorno a la figura de Camarón, La leyenda del tiempo. En el Festival de Cine Español de Nantes de 2007, le otorgamos la Mención Especial del Jurado Joven (compuesto por cinco franceses y por mi) a esta obra que cuenta dos historias: por un lado, la recreación de un pre-adolescente Camarón en la que se van hilvanando los temas del cantaor: la muerte de su padre, la vida en la calle, las mujeres, etc., y por otro, la llegada a la Isla de San Fernando (Cádiz) de una joven asiática dispuesta a aprender a cantar flamenco, descubriendo a su vez, las raíces de su ídolo.

La leyenda del tiempo no ganó el premio mayor del Festival de Nantes porque decidimos otorgárselo a Vete de mí de Víctor García León (aquella historia en la que los roles se invierten: los padres hacen de hijos y viceversa), a pesar de que también competían otras interesantísimas películas y que habían sido dos éxitos en taquilla en el 2006 como: Azuloscurocasinegro (Daniel Sánchez Arévalo) y Salvador (Manuel Huerga).

Pero decidimos darles el Premio del Jurado y la Mención Especial a dos películas más pequeñas, tan diferentes entre sí pero igual de interesantes, que demuestran lo que yo creo que tiene que ser nuestro cine: una diversidad de voces y de propuestas. Los franceses entienden perfectamente que para defender su cine, hay que defender, muchas veces al más débil, al que tiene menos posibilidades de competir.

Dice el periodista musical Fernando Gegúndez, que un jurado no se debe guiar nunca por el criterio de me gusta/no me gusta, y tiene razón. Por eso me alegré al comprobar que el Jurado del último Zinemaldia premiara a un autor emergente, pero con una carrera sólida a sus espaldas, como Isaki Lacuesta. 

Pudieron haberle dado el premio a Enrique Urbizu por su No habrá paz para los malvados (que sí que la he visto y me encantó y me encanta todavía más que el público esté respondiendo) y así igual nadie se hubiera quejado de la decisión del Jurado…

Bueno, nadie no… Arturo Ripstein sí que se hubiera quejado.

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