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Esteban Ibarretxe se une a la lista compuesta por dos amigos ilustres y txirenes, colaboradores de Bilbao Me Mata; Álvaro Fierro, periodista y Asier Guerricaechebarria, guionista. Esteban, hoy en día guionista, director y productor, principal responsable de Un mundo casi perfecto junto a su hermano Josemi, se nota que fue un día un lobo de mar, ya que parece sacado de una novela de Joseph Conrad. Más cercano a Marlowe que a Kurtz o a Lord Jim, le pasa como a los protagonistas de Hombres intrépidos de John Ford que tratan de ayudar, en la medida de sus defectos y virtudes, a que el joven Olsen pueda, al fin, volver a casa.
Los que a la mar se hicieron en sus naves,
Llevando su negocio por las aguas inmensas,
Vieron las obras de Yahveh,
Sus maravillas en el piélago.
Salmo 107, 23-24
Brothers (& Sisters) en Málaga
El cine es lo que tiene: que hay que procurar que se vea. Y eso, en estos tiempos y lugares, no es precisamente como untar mantequilla sobre el pan. Del Festival de Málaga nos dicen que Un Mundo Casi Perfecto ha sido seleccionada para la sección paralela Zonazine, y allá vamos como unos niños buenos, un poco invitados. Antonio Dechent está ya allí un día antes del pase, promocionando la peli con su popularidad y sus tablas. Málaga es una ciudad amable, de clima maravilloso, baretos muy cucos, casas color beige, y mujeres muy guapas; las noches festivaleras son toledanas, y se acaban viendo el lucero del alba junto a la luna menguante sobre las palmeras del puerto. Sería un poco como Casablanca, de no ser más bien Casabeige.
A la mañana siguiente voy a chequear la proyección, y el responsable del cine (cuya amable voz me dijo hace días por teléfono que ya tenían la copia digital, y que todo estaba OK) me dice ahora que no les ha llegado la copia. Entre la resaca y el calor empiezo a sudar profusamente y me parece estar al borde de un episodio coronario. Me niego a creerle y vamos a la cabina con el pequeño proyeccionista. Allí está la copia, ya descargada en el proyector. La prueba está OK. En la fría cabina se me ha helado el sudor y salgo a la templada calle tiritando. Mis brothers, el protagonista Javier Merino, y Eduardo, ya han llegado, han dado varias entrevistas, y están ahí fuera con Fernando Spiner, director de Aballay, y su hija. Nos vamos todos a comer al hotel con Antonio.
Las actrices Velilla Valbuena, Mairim Pérez, Emilia Uutinen y Aizkoa Olabarrieta, llegan heroica y hermosamente por su cuenta, para el photo-call y la presentación. La pequeña sala para el pase de prensa está llena. Entramos a saludar y, para sorpresa general, el chaval de la organización nos dice que hay que dar la rueda de prensa ya, antes de que vean la peli. Yo siento que el edificio se mueve alrededor; ¿cómo que antes? ¿qué vamos a hacer, contarles la peli que van a ver?… Bueno, menos mal que están Dechent y Merino y tras una breve presentación, nos abrimos. No hay preguntas, ¿cómo iba a haberlas…?
Enseguida hay un paseo-photocall por la alfombra roja del Cervantes, que consiste en entrar por una puerta y salir por otra, para ir al pase de nuestra película en el Albéniz, donde no hay alfombra. Genial que hayan venido las chicas. Por fin llega el pase para el público a la noche. Hace horas que no hay entradas. Hacemos una especie de presentación consistente en cuatro simplezas fruto del cansancio y el aturdimiento. Se apagan las luces y empieza la proyección. Yo me ubico al fondo y veo los primeros veinte minutos. El público es estupendo, recciona fenomenal y se ríe en muchos más puntos que donde yo esperaba. Afuera ya están mis hermanos en una terraza. Viene Antonio y nos riñe por haber estado tan cortos en las presentaciones. No le falta razón, pero también es cierto que lo de la surrealista rueda de prensa antes del pase, nos ha descolocado. Es como si Mourinho tuviera que dar ruedas de prensa justo antes del partido que van a jugar…
El público sale contento y casi todo el que pasa junto a nosotros nos dice que genial, que les ha encantado y que se han reído muchísimo. Eso nos alegra el viaje, porque como ya sabíamos, las películas de esta sección apenas tienen eco en los medios de Málaga, y ninguno fuera de allí. Y el test del público ha sido gratificante, aunque siempre hay (y habrá) gente que no entiende que se pueda hacer comedia mostrando estampas de prostitución y delincuencia sin que ello signifique apología de la prostitución y la delincuencia.
El viejo Vicente Aranda, presidente del jurado de la sección oficial, dijo el domingo en una entrevista –después de poner a caldo al festival- que no importa que las películas sean más o menos buenas, sino que tengan una intención, un propósito. Y el propósito de Un Mundo Casi Perfecto es mostrar que la línea entre lo azaroso y el destino, si existe, es imposible de encontrar, y que el amor y la amistad son más importantes que cualquier otra de las cosas que se consideran tan importantes. Aunque Gómez de la Serna dijo “lo importante de la vida es no estar muerto”. Y un amigo, Fran Rubio, dixit “la importancia no tiene la menor importancia”.
Esteban Ibarretxe
No puedo estar más de acuerdo con Javier Ibarretxe cuando asegura, en la entrevista que le hicieron los de Eitb Kultura, que no hay nada como rodar en casa. Como les pasa a Woody Allen en Manhattan y a Pedro Almodóvar en Madrid, donde las ciudades pasan de ser simples decorados para convertirse en uno de los personajes principales de la historia; el epicentro de la idiosincrasia ibarrechiana es Bilbao, una ciudad casi perfecta.
Lo que ocurre es que el cambio de imagen de Bilbao ha sido tan brutal que entroncar una comedia tan alejada de los convencionalismos, escrita por Esteban y Josemi Ibarretxe, con los nuevos edificios, con las aceras anchas y la ría limpia, suponía un desafío. Uno se pregunta qué hubiera sido del cine de Fassbinder en el Berlín de hoy en día… Nos parecía que también aquí podía haber un conflicto de mentalidades, de polos opuestos. Pero en el cine se trata de arriesgar, de apostar por desmontar los clichés, de mezclar lo que, aparentemente, es opuesto… Uno se la juega en cada película…
Un mundo casi perfecto (que se estrenará en el Festival de Málaga el próximo 31 de marzo), es la prueba de que esta apuesta por fusionar estética moderna con una historia de humor tan disparatada y quijotesca (que define lo que es el mundo Ibarretxe), ha sido una jodida victoria. Podrá tener más o menos éxito en taquilla, pero que exista una película así, en los tiempos que corren, ya es un triunfo.
La comedia Un mundo casi perfecto dirigida por Esteban y José Miguel Ibarretxe y producida por la productora bilbaína ARMONIKA con la participación de ETB, ha sido seleccionada a competición en la sección ZonaZine, en el próximo Festival de Cine Español de Málaga, cuya proyección tendrá lugar el jueves 31 de marzo. La foto corresponde a un momento del rodaje en el estudio que montamos para el rodaje de la película en las lonjas de Sarriko cedidas por Viviendas Municipales.
Los hermanos Ibarretxe describen Un Mundo Casi Perfecto como “una comedia política y socialmente incorrecta, y por ello mismo doblemente necesaria.”
ARMONIKA, cuenta además, con otro largometraje a concurso en la sección Territorio Latino: la coproducción con Argentina, Aballay, el hombre sin miedo, de Fernando Spiner. El film será estrenado en Argentina el próximo 21 de marzo de 2011.
Y por último, Memoria Cubana, documental francés de la realizadora franco brasileña Alice de Andrade, del que soy director de producción, estará igualmente en la sección Territorio Latino del Festival. La cinta, producida por Mécanos Productions, retrata aquellos aventureros cubanos que lanzaron los Noticieros ICAIC Latinoamericanos. Se trata del punto de vista que los cubanos tiene del mundo (el golpe de estado de Pinochet en 1973, una entrevista a Ho Chi Min, la revolución de los claveles, etc.). En la imagen de abajo Santiago Álvarez realizador iconoclasta y principal impulsor de los Noticieros ICAIC.

Por cierto, el productor Jean Michel Rodrigo se encuentra en Bilbao estos días participando en unos Encuentros Audiovisuales organizados por la ONG barakaldesa KCD. También se encuentra uno de los principales protagonistas de Memoria Cubana, Daniel Diez. Pero de estos encuentros hablaré más extensamente en una nueva entrada.

Ayer finalizó el Festival de Cine de Berlín, la Berlinale, con la concesión del Oso de Oro a la película iraní Nader y Simín, una separación del cineasta Asghar Farhadi y el Oso de Plata a las mejores interpetraciones femenina y masculina, al conjunto de actrices y actores de esta misma película. Estuvimos en la Berlinale pero no vimos ni este film ni ningún otro, ya que por encima de todo, estuvimos presentes en el mercado, el EFM (European Film Market), al que acudimos a vender nuestras películas. Y en el mercado (en la foto de abajo) se hace de todo menos ver una película. Se está allí para encontrar una TV suiza, un coproductor alemán, un agente de ventas francés o alguien que te haga caso durante, al menos, 2 minutos.
En el mercado se practica lo que conocemos como el arte del pitching (que es, resumiendo, la presentación verbal de una idea, un proyecto o un guión para conseguir financiación). Le dije a mi madre que me iba a Berlín a hacer un pitching y esta me preguntó si era necesario irme tan lejos para hacer eso…
Acudí a la cita de la capital alemana con mi jefe en ARMONIKA, Eduardo Carneros (ataviado con un gorro del ejército soviético, posa en la foto, con el director sevillano Miguel Angel Vivas que estrena Secuestrados el viernes que viene, y que esperamos que sea un gran éxito), con el doble objetivo de presentar nuestras últimas producciones y de buscar coproductores internacionales para montar financieramente el que será nuestro próximo largometraje: Los Ojos del Relojero de Aitor Zabaleta. Estamos con muchas ganas de poner todas nuestras energías en este nuevo proyecto en el que creemos ciegamente. Iré contando en este blog los avances en la financiación y alguna pista más sobre esta fantástica historia.
El 2010 ha sido un buen año para nuestra productora ya que hemos conseguido terminar el largometraje Un mundo casi perfecto de Los Hermanos Ibarretxe y dos coproducciones con Argentina: el western gaucho Aballay, el hombre sin miedo de Fernando Spiner y Las Acacias de Pablo Giorgelli. Teniendo estas películas recién sacadas del horno; tan diversas, tan diferentes y especiales, acudimos a Potsdamer Platz (epicentro de la Berlinale, en la foto de abajo) con la maleta llena de sueños y de buenas películas, dispuestos a comernos el mundo…
La misión de ARMONIKA es salir fuera: creando películas orientadas al mercado nacional e internacional (producidas mayoritariamente por nosotros mismos, como es el caso de Un mundo casi perfecto y será el de Los Ojos del Relojero), y participando en coproducciones internacionales con otros países como Argentina (con Aballay, el hombre sin miedo y Las Acacias).
Y este es, en definitiva, nuestro valor añadido: ser capaces de crear y participar en historias cuyo lenguaje universal, trascienda nuestras fronteras.

Mi hermana Ainhoa tiene una relación peculiar con el cine ya que, por ejemplo, no ve películas de miedo porque le dan miedo y le encanta todo lo que ha hecho el actor vitoriano Unax Ugalde. Como hace ya algunos años que no va al cine (apenas encuentra tiempo entre el curro y criar a dos hijos) se ha perdido las últimas películas de Unax, sobre todo, La buena nueva (Helena Taberna, 2009) y Bon Appétit (David Pinillos, 2010).
En La buena nueva, Unax Ugalde interpreta al padre Miguel, un párroco de carácter que en la víspera de la guerra civil llega con su maleta llena de promesas de impartir el Evangelio (que etimológicamente quiere decir buena nueva) a un pueblo navarro donde cohabitan rencillas incurables de las guerras carlistas y odios soterrados a punto de estallar violentamente. El pueblo es la viva imagen de aquella España y La buena nueva es el viaje del cura Miguel hacia la dignidad en medio de un conflicto imposible de solucionar.
La película, a mi juicio, es el mejor trabajo de la cineasta de Alsasua (me queda por ver el documental Nagore que está ahora en cartelera), y destaca también la convincente interpretación de Unax, llena de matices psicológicos y de recursos físicos (la forma de caminar, la manera de mover los brazos). A pesar de que no haya leído el libro de memorias del padre Marino Ayerra (No me avergoncé del Evangelio) en el que está basada la película, Unax Ugalde consiguió que recordara aquella especie de mano dura pedagógica que tenían los curas de mi colegio.
Vi Bon Appétit en los zubiarte, y me alegra saber que esta coproducción alemana española y suiza siga en cartelera. Daniel (Ugalde) es un cocinero que trata de abrirse camino por su cuenta y conoce a Hannah (Nora Tschirner) que sale con un famoso chef de Zurich. Se trata de la vieja historia de “chico conoce chica” pero contada de una manera fresca y honesta por David Pinillos. También me gustó comprobar una vez más que Bilbao es un excelente marco para una película y que muchos de los que trabajaron en Bon Appétit también lo hicieron en Un mundo casi perfecto.

Puede que un día Ainhoa vuelva a ver películas de Unax Ugalde y redescubra a uno de los mejores actores españoles que ha dejado hace tiempo de ser tan solo una cara bonita. A ver si lleva a su marido Koldo a ver su próxima película No controles de Borja Cobeaga, prevista para Febrero del 2011. Solo tienen que dejarme a mí los niños por un par de horas y les invitaré a la entrada ya que los miércoles en los Zubiarte entran dos por el precio de uno. Y pensar que hay gente que dice que el cine es caro…
En el mundo del audiovisual y del cine he trabajado en 7 documentales, en unos 10 cortos y en 2 largometrajes de ficción (La mujer del anarquista, Marie Noëlle y Peter Sehr, 2008, y ahora en Un mundo casi perfecto).
Existen bastantes diferencias entre el documental y la ficción. Básicamente, en ambos se trata de contar una historia a través de imágenes y sonidos. Es así de simple, no hay otra verdad que esa. La gran diferencia entre los dos es que en la ficción la historia ya está escrita (en forma de guión) y en el documental existe una cosa llamada tratamiento que es como una lista en la que vienen todos los ingredientes de la historia: cual es la historia que quieres contar, cómo la quieres tratar, cuales son las imágenes más relevantes, etc… pero sin guionizar ya que, realmente, nunca sabes muy bien lo que va a pasar, puedes intuirlo sí, pero no lo controlas tanto como en la ficción donde tienes un guión, unas pautas fijadas. Si el guión es bueno, es responsabilidad del director convertirlo en una gran película.
En Un mundo casi perfecto estoy trabajando en producción y hay infinidad de cosas que hay que controlar, un compendio de pequeños detalles que hacen que las cosas funcionen bien o mal. En general, si se ha preparado bien y se han anticipado los marrones que nos pueden complicar la vida, el trabajo no suele ser muy agobiante. Se trata, en definitiva, de que no haya problemas que paren el ritmo del rodaje, de que no haya interferencias. Rodar es caro porque hay que pagar el sueldo de mucha gente, alquilar el material y si un día el rodaje se para porque llueve, porque se fastidie un foco, porque tengas un accidente de tráfico o porque te roben el camión de vestuario, pues nada, hay que estar preparado para solventar los problemas.
Hasta el momento, no hemos tenido enormes problemas y todo está saliendo según el plan previsto. Cruzo los dedos para que siga así. Los principales marrones de producción han sido marroncillos para mi jefa, (la jefa de producción de la película), Sara Bergasa, una persona hecha para trabajar con ella.
Aquí les dejo una foto que la he puesto con mi perfil del facebook, y en la que aparezco vestido de Ertzaina al lado del gran Antonio Dechent. Ya saben, los de producción tenemos que estar dispuestos a todo, incluso a hacer de extras cuando la situación así lo requiere.










